Hace 10 años me hice bloguera huérfana

Buenas noches Yuna:

Duermes a patita suelta en la silla sobre la mesa y eso me reconforta en un día que más que día con luz, ha tenido tanta oscuridad que la noche parecía haberse establecido en las entrañas de mi alma. Las sombras han seguido sobrevolando cada edificio, cada metro y cada calle que mi cuerpo que no mi mente ha recorrido hoy y aún recién inaugurado este espacio, es probablemente lo único que compensa todo mi dolor de hoy… que es para ti y para alguien que lo recibirá en un tiempo como humilde regalo.

¡Ah! y es su regalo porque se lo ha ganado. Porque sería idiota yo y ella me habría conocido poco, si se había creído que al salir yo hoy despidiéndome de su consulta, no ha sido con el propósito de recomponer un poco mi destrozado mundo y sobre todo bombardeado de improviso a ratos. Irme para luego poder volver a ella y que siguiera ayudándome con su trabajo a intentar SER FELIZ con las cartas que la vida últimamente me ha dado y son NADA o menos en la mano.

Ayúdame a gestionar mis prontos y sentimientos, no los que provocan otros que ya deberían pagarse sus propias terapias y no gastar yo mi vida  en arreglar los dolores de cabeza y las desilusiones que me causan.

Pero sobre todo, este regalo me sale gratis y ella, que tiene por norma no aceptar regalos, nunca hubiera admitido otro que no fuera “un cuento o relato… largo”.

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¿Sabes por qué nace este blog peque? Porque ya tengo experiencia en la misma tesitura. Porque cuando se cumplen 10 años en que la vida me convirtió huérfana de padre y madre (ella fue la última en irse), solté en esta magia de la blogosfera todo cuanto sentía, y nació “Lo que se ve es lo que hay” (desde hace un tiempo sólo para mis ojos), que en cuatro años había pasado el millón de visitas.

Yo creo que lo que hago es “pensar bonito y no me cuesta contarlo”, pero quienes leen lo que escribo dicen que no lo hago mal. Y yo pienso:  ¡qué más da!. Pero es cierto que así se explican muchas cosas. Como que la vida me sorprenda con tanta frecuencia que a veces asusta y que yo haga de esas sorpresas una lección de vida y las convierta en historias que recorren conmigo los años haciéndome una fácil candidata de sufrir con más fuerza de las desilusiones que siempre aparecen en el transcurso del día a día. 

Este sitio nuestro, va a ser imprevisible y ahora lo que prima, es que has abierto los ojos mientras escribo y oigo de fondo a Bertín Osborne y lanzas tu mirada y tu bostezo que me pide… “juega conmigo” y así antes de irme a la cama a dormir y tu a dormitar y sobre todo “velar casi siempre despierta mi sueño”, entiendo que eso es lo que debo hacer, porque me emocionas, así que… juguemos.

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