Empieza las cuenta atrás

Mi querida Yuna:

En menos de dos meses habrá llegado nuestra primera Navidad juntas.

Hoy, debilitada por este catarro fuerte en el que se convirtió la gastroenteritis desde el fin de semana pasado, estaba asustada. Ya empezamos la madrugada del sábado y nuestras mañanas con toses de pecho y malestar. Y ni siquiera me has exigido jugar a perseguir el ratón ni la culebrilla que cuelga al final de la caña. Nuevamente te tumbas en tu butaca de la habitación y velas mi estado un tanto febril.

No puedes ir a la cocina por mi. No puedes calentar la taza con caldo de pollo del supermercado o hacerme un limón con miel. Pero me das las fuerzas para hacerlo yo, porque si no me recupero mi pequeña que eres tú, no come la comida de lata húmeda recien abierta de mi mano.  Ni comes pienso.

Y me acuerdo mucho de mi madre y de cómo me cuidaba y de la fe que tenía en el agua con limón caliente y un chorrito de miel. (¡HOLA mami… te extraño mucho! Pero no sabes qué bien me he cuidado siguiendo tus consejos.)

Y así hemos superado este fin de semana. Tumbadas las dos aunque cambiando del salón al dormitorio y viceversa.

Pero la caja tonta me tenía una sorpresa. De pronto he visto que empezaban a emitir las simplonas pero no por ellos malas y casi siempre lacrimógenas películas de tema pre-navideño. ¡Qué bueno! Chica vuelve a casa por las fiestas de Navidad y se reencuentra con el amor de su vida o el ejecutivo viudo que conoce a la que será la perfecta madre para sus dos niños huérfanos. Luego está la que hace galletas en una linda tienda decorada como sólo los americanos saben llenar de luces sus hogares y negocios provocando en muchos rechazo y en mi un: ¡que hagan lo que quieran!. A mi me hacen sonreír.

Y eso me ha hecho sentarme contigo aquí…y mientras velo tu sueño pienso

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ya llegan. Me asusta. Estaremos tú y yo. Este año sí que vamos a estar solas. No me presto a más situaciones complicadas. Quiero PAZ. Quiero cantarte como lo he hecho este año, como si fueran nanas el Adeste fideles mientras te arrullas y ronroneas o limpiar la casa cantando Noche de Paz. Con su verdad. Con su quietud. Me merezco si no familia a tropel como toda mi vida y regalos de amigos invisibles, sí un ambiente de PAZ.

No soy mala tia. Necesito llegar a mi NOCHE DE PAZ. Ups! te despiertas y me requieres.

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