La última palabra

Es duro en un conflicto dejar que el otro diga la última palabra. Muy duro. Pero ahí lo tengo que dejar. Me he quedado sin voz o al menos sin ganas de que se me oiga más.

Lo más doloroso de esta última palabra no dicha por mí es que he quedado a ras del suelo ante las personas que más me duelen, mis sobrinos. La vida no me ha llevado a tener hijos ni pareja y convertí a los hijos de mis hermanos y a sus hijos en los destinatarios de mi amor. Y la he fastidiado. Debí callarme todo. Y todo es todo porque sólo que uno supiera algo iba a desencadenar a lo que hemos llegado.

Mea culpa. No debí dejar nunca que ninguno aún siendo adulto me oyera el dolor… no se le traslada nuestro propio dolor a un hijo como tampoco se convierten en mis padres los hermanos al faltar estos.

Con mis padres “allá arriba” en algún sitio siempre velando por nosotros, creí que el siguiente grado de consanguinidad  debían  ser mis defensores, protectores, apoyo e ir a muerte por mi. Y eso no fue y nunca es así. Y no es así sobre todo porque el otro suele tener dentro de cuatro paredes su propia familia a la que sacar adelante. Yo nunca iba a estar por delante de parejas ni de hijos, ni nada que yo dijera que produjera enfrentamientos internos me iba a salir bien. 

Seguro, pero seguro, que he hecho muchas cosas mal. Pero me sentí tan desamparada y sobre todo viví posturas (creo) desafortunadas por parte de ellos, que mi forma de ser apasionada e visceral me llevó a perder la razón de lo que quería expresar. 

Pero hay que cerrar y la última palabra dejo que sea del mayor de la familia. Sus palabras finales haciendo partícipes también a todos me duelen como cuchillos porque si él no era merecedor de mis desaciertos por el dolor, yo no lo soy de su….. Bah! da igual. Es horrible recordar. 

Yuna, entre tú yo, lo que me queda en el corazón de “mis pequeños” (entrecomillado porque aunque la menor tiene meses la mayor son 33 años) es que:

Durante 33 años he sido MUY tía, la mejor tita, una buena confidente y sobre todo una compañera del viaje de crecer, algo loca y bastante amiga. Me vale. Tiene que valerme.  

Mira mamá: Es Yuna mi peludita gatita

Hola mamá:

Espero que allá arriba estáis ya despiertos papá y tú. ¡ay mamá qué mal lo estoy pasando! Me duele el alma. Me duele el “aquí no ha pasado nada”… pero dice Irene Villa que no puedo pensar en ello. La vida es mi regalo. Me la disteis papá y tú hace ya casi 52 años y casi te cuesta a ti la vida. Y yo ¡NO QUIERO AHORA ESTE REGALO!, pero Irene dice que si no pienso en lo doloroso, en lo que me hace sentir mal (que no rencor) pero sí pena y decepción y desamparo y  frustración… y si lo aparto mami, podré VIVIR. Pese a ocho hermanos y mucho adulto, que nunca explicarán a sus hijos que por no hablar de mi dolor por el desamparo, me alejé de ellos. NO puedo ni voy a no mirar a sus padres a los ojos y tratarles a ellos. Prefiero ser la mala. Muy mala para todos. Pero es que SE HAN EQUIVOCADO algun@s (pocos, pero contagiosos) TANTO. Ya. Ya. Sigo con lo bello

Hola papá. Perdona que no te mencione más hoy (el hombre de  mi vida) pero fue con tu costilla con quien hablaba que algún día tendría un “Calcetines” en casa. Ya sabes, así definimos mamá y yo siempre a los gatos. Por todos los que tienen sus medias patitas blancas asemejando calcetines puestos.

Mira mamá… mira quien da luz a mis sombras, llena mis vacíos y seca mis lágrimas (aunque ya no dejo que lo haga, los gatitos se estresan por nada mamá. ¡He aprendido tanto con ella estos casi 11 meses!

La adopté pidiendo que si podía ser no me supusiera gastos extra por eso de mi sueldo congelado y saliendo de la mala situación de la que salía. Pues tiene enfermedad crónica. No importa mamá. Es más. Les estoy agradecida por su mentira. Es el amor de mi vida. No hablo más de eso… dile a Dios que siga a mi lado mientras yo esté aquí. Yo la cuido. Yo la amo.

¿Sabes que ahora ya todos los días me amasa varias veces? ¿Que siempre ha sido más perrita que gata? ¿Sabes que es amasar mami, aparte de lo que tú hacías en la cocina para todos nosotros toda tu vida? Se sube encima y recorre mi cuerpo, quedándose pisando suave una y otra vez mi tripa y mi pecho. Recuerdan el gesto que hacían mamando, sacando la leche y que tanto placer les reportaba además de alimento. El contacto me hace “llorar el alma” a mi y ella a la vez que lo hace ronronea. Ese sonido que sólo 5 felinos en el mundo parece que pueden hacer. El placer máximo (o también aprendí  una de las veces que estaba mala que por dolor extremo) les sale desde las entrañas.NO se ha conseguido reproducir con todas las modernidades ni sintetizadores ese sonido. EL sonido que marca que yo RÍA o LLORE mami.

Te presento a Yuna, ayer y hoy… no me deja sola en casa. (¿cómo iba a llamarla Calcetines si ya era Yuna, Yunita a veces para mi, desde hace casi seis años?).

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ME lo siente todo. Es como si estuviera en mi mente.

Si alguien con hijos leyera esto y no entiende que siendo la pequeña de 9 hermanos, tía de 17 sobrinos y tía abuela de 5 peques, algunos de los que no conozco en persona CON DOLOR pero REALIDAD. Si alguna madre me lee y no entiendo que he amado a cada uno de ellos y ahora AMO a quien me secó las lágrimas desde que llegó a casa el 2 de enero y que si yo NO VOLVIESE a mi hogar… NADIE le daría su latita de “comida” hidrolizada por estar enferma. Si quien lee esto no ha pensado nunca, en quienes sólo tienen cada día de su vida y cada una de las 24 horas dentro de casa a una peludita de 4,200 kg que LO DA TODO para que estemos bien… y me ha desbordado de AMOR el corazón… no creo que sea porque no  le gusten los animales, sino porque carece de capacidad de simpatizar con quien en su dolor da refugio y se encuentra que es recíproca la entrega. Sea una peludita gata o un perrito o… Lo siento y me disculpo.

Pero HE SIDO la MEJOR TIA DEL MUNDO  (y de ahí  no me baja nadie) en el sentido estricto de la palabra. UN POCO MADRE de algunos y… ahora vivo porque YUNA está conmigo. Porque quiero aprender con Irene Villa a quien siempre he admirado.

Porque sé que se puede Irene. Frente a sentirse amputada y derrotada y estafada por la vida en mayor o menor medida. Sé que se puede. Pero aún me cuesta ver la luz en este túnel…

Una tarde de resaca…

que se me está haciendo eterna.

Recuerdo resacas de hace mas de 20 años de vodkas con naranja y sin esforzarme mucho recuerdo más de dos y tres de cerveza de la adolescencia.

Con los años (aunque nunca he sido muy de copas) apredí que me apetecía más saber disfrutar desde “el puntito alegre” las salidas con mi gente.

Desde hace un par de años recuerdo un par de resacas de bailys y de final lacrimógeno. Esas acababan con mucha pena y un gran dolor de cabeza.

Hoy no es de vodkas con naranja ni de cañas en la playa ni siquiera me he permitido tomarme un par de bailys con mucho hielo que me hicieran llorar y luego dormirme para despertar con resacon.

No.

Hoy tumbada o de pie, la cabeza me retumba, la nostalgia me invade y mi cuerpo sólo quiere expulsar de él la borrachera de dolor que tengo. He tomado ocho copas de vino del de garrafón familiar y varias cañas de ilusiones frustradas que no pasan de ser un intento de imitar a la cerveza buena de barril.

Hoy tengo resaca de pena y no sé como “devolverla” porque lo que está claro es que NO QUIERO TENERLA.

Huida

Soy absolutamente consciente de que volver a casa para verte Yuna y quedarme muy quieta haciéndolo, o que jugar contigo y luego simplemente cantarte mientras te duermes es una HUIDA. Huir de la realidad que es seguir manteniendo conversaciones o silencios con la sensación de seguir teniendo una pena desbordante que nunca  mengua si no que crece.

Ni siquiera en mis sueños escapo. Si en ellos yo estuviera equivocada, fuera malísima o simplemente me reconociera como una trastornada, hasta me sentiría ese rato liberada. Pero en ellos sigo siendo consciente de mi soledad que por ser buscada es tan juzgada y cuestionada.

Soledad buscada que no deseada, pero es que es cierto que he escarmentado o mejor dicho  me he acorbadado y  “más vale estar sola que mal acompañada”.  Y no… No estoy diciendo que todos menos yo sean malas compañías, cada uno que sepa lo que hace.

Lo que digo es que si yo creo que giraste tu cabeza y todo tu cuerpo y las horas de tus días durante meses fueron llenas aún sin mi en ellas ni conocimiento de cómo yo estaba pidiendo ayuda… nadie me asegura que no vuelvas a causarme un dolor inaguantable para mi corazón que llegue a ser insuperable.

Me siento estafada… pero es que no puedo cambiarlo.

Me siento sola… pero no puedes obligar a nadie a que vea,ni obligar a nadie a que te quiera.

AMOR VERDADERO

Mi gata linda:

Hoy he estado mucho rato rezando. Bueno, hablando con Dios, en el que creo, pero que no entiendo mucho (para ser justos tampoco tengo claro que él me entienda a mi, ni lo que hago… pobre!).

Rezaba dentro de mi coche. Eso era hacer dos de las cosas que más me gustan en esta vida:

  1. Sentirme libre conduciendo
  2. Hablar con alguien que me “escucha”

Hace 18 años conocí uno de los secretos mejor guardados de mi padre. Lo conocí cuando acababa de morir y revisábamos los papeles que mi madre guardaba en su mesilla en la casa familiar.

Apareció una hojita de papel con su letra en azul chiquita y temblorosa. En ella decía:

”  ..-..-1989       9:45 hs

        No sé si vamos a aterrizar mal.  Me encomiendo a Dios y a la Virgen.

    “apodo como llamaba a mamá”::  Te quiero. Gracias por todo lo que me has dado. Hijos os quiero. Cuidad a vuestra madre.

Un beso.    Papá”

¿Sabes Yuna? Eso tiene que ser AMOR VERDADERO. Papá sabía lo que era y además lo poseía, porque si no: ¿Qué le lleva a un hombre de negocios, esposo y padre de nueve hijos en un avión que no llega bien y es aterrizaje de emergencia a buscar un papel para escribir la más preciosa declaración de amor a su familia?.  Yo creo que ese momento marcó mi vida por dos motivos.

1ª.  Porque el destino dejó que él siguiera a nuestro lado y pude disfrutarlo desde mis 22 años de entonces hasta los 33 que se me fue. Y hoy me he encontrado casando números. Qué curioso. Yo tenía la edad de el día de mi cumpleaños, 22( mi número favorito junto al 9). Él vivió aún 11 años más y yo tenía 33 años (edad curiosa también)  cuando se fue. Todos números muy perfectos y redondos. Pero ¿quieres sorprenderte más? Él había estudiado “Ciencias Exactas y Físicas”, tenía una mente matemática maravillosa y digo yo ¿no podían ser  más que coincidencias o caprichos del destino?

Yo creo que papá nos / me dejaba: un legado de AMOR.

 2ª.  Porque años después descubriría al volver a caer esa nota ante mis ojos, que aunque mi vida se ha vuelto absolutamente del revés y he decidido alejar de mi lado a todos mis seres queridos para no extender más dolor hablando de más con muchos de ellos por el daño causado por otros, he descubierto que YO sé AMAR. Siempre he sabido. Siempre volverá a haber gente a quien AMAR VERDADERAMENTE.

Siento no haber sido cuidada y entendida. Pero mi padre, querida Yuna, me amó hasta cuando uno “no debiera más que tener miedo y no pensar”. 

Así que fui muy afortunada. La vida me ha apenado. NO se eligen los hermanos ni que crean que vale la pena “apostar” por mi y apoyarse en quienes me ayudan. No se puede cuestionar todo,  sólo porque no me conduzca hasta ellos.

PERO sí que mis padres decidieron y eligieron darme la vida y AMARME hasta que se fueron. Y cada día intento que no acabe el mismo sin decirles: “sigo siendo buena gente”.

Haré eso con quien quiera recibir mi AMOR y CREA en MI.

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