Una tarde de resaca…

que se me está haciendo eterna.

Recuerdo resacas de hace mas de 20 años de vodkas con naranja y sin esforzarme mucho recuerdo más de dos y tres de cerveza de la adolescencia.

Con los años (aunque nunca he sido muy de copas) apredí que me apetecía más saber disfrutar desde “el puntito alegre” las salidas con mi gente.

Desde hace un par de años recuerdo un par de resacas de bailys y de final lacrimógeno. Esas acababan con mucha pena y un gran dolor de cabeza.

Hoy no es de vodkas con naranja ni de cañas en la playa ni siquiera me he permitido tomarme un par de bailys con mucho hielo que me hicieran llorar y luego dormirme para despertar con resacon.

No.

Hoy tumbada o de pie, la cabeza me retumba, la nostalgia me invade y mi cuerpo sólo quiere expulsar de él la borrachera de dolor que tengo. He tomado ocho copas de vino del de garrafón familiar y varias cañas de ilusiones frustradas que no pasan de ser un intento de imitar a la cerveza buena de barril.

Hoy tengo resaca de pena y no sé como “devolverla” porque lo que está claro es que NO QUIERO TENERLA.